Posteado por: FILATINA | 29 diciembre, 2006

De ventanas y puertas

El gran mérito de cualquier exploración intelecual reside en no contentarse con mirar a través de la ventana más próxima el paisaje que los interesados arquitectos han fabricado de modo intencional para satisfacer nuestros más íntimos deseos de contención y permanencia dentro del edificio que han construído de acuerdo a manuales jerárquicamente editados por aquéllos que ignorando el instinto de superación colectiva se visten con los ropajes del sálvese quien pueda mientras yo sobreviva.

El gran mérito de cualquier exploración intelectual reside por lo tanto en la búsqueda de las puertas que nos permitan a todos los inquilinos de este conventillo inventado salir a probar que los paisajes que vemos desde nuestras ventanas son vistas escenográficamente montadas mediante telones que esconden la autenticidad de un mundo al que intentan apropiarse los poco imaginativos candidatos a dueños de la bolsa en la que depositamos nuestros ahorros mientras se nos niega el acceso a los laboratorios del desencanto para tornarlos en molinos de prosperidad para todos.

Hoy las ventanas que dan a escenografías decepcionantes son tantas que cada vez son más numerosos los inquilinos dedicados afanosamente a la búsqueda de puertas sin cerraduras que les permita escapar adonde sea, lejos, y lo antes posible.

Entonces resulta que muchos caen en las trampas de asimilación del descontento que no son otra cosa que agujeros de decepción instalados cual trampa cazabobos de película usamericana, adyacentes y del lado de afuera a falsas puertas que permiten reencausar a los decepcionados hacia adentro del inquilinato una y otra vez sin solución de continuidad. Llámese marketing, administración por objetivos, decretos de necesidad y urgencia, estado de sitio, terrorismo de estado y del otro, corrupción, paraísos fiscales, comisiones de investigación, estadísticas, control de precios, genocidios, impuestos varios recesivos, justicia lenta, tardía y nunca si es posible, subsidios, etc., son todas puertas que inventan los arquitectos de la flotabilidad garantizada para los que todavía son capaces de aguantar las vistas que los magos de la improvisación les ofrecen a través de esas ventanas que dan a paisajes fríamente calculados.

Y también hay personas que fundan escuelas para ayudar a la gente a saber buscar esas otras puertas escondidas y sin trampas del lado de afuera, que les permita escapar y construir edificios con vista al mar de la realidad. Es a ellas que debemos recurrir para sostener y desarrollar nuestras capacidades de supervivencia en un marco de sentido común y dentro de una comunidad de sentidos.

Dije demasiadas ventanas, pocas puertas. En realidad debería haber dicho hay muchas puertas que no sabemos dónde están pero vale la pena localizarlas.

Este es mi mensaje 2006 para todos ustedes, contertulios de la nave que continúa navegando.

Abrabesos.

Homa

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